No me hagas mirar hacia arriba
que tengo el mentón demasiado golpeado,
prefiero mirar hacia abajo
donde están mis zapatos gastados.
Qué querés que vaya a buscar?
si ya no hay limones en el limonero.
Ya no hay lugares por recorrer
ni “capítulos” por ver,
no veo el camino que te lleve
mucho menos el que te traiga,
será que me estoy quedando ciego.
La casa, los perros y algunas cosas más
se quedaron en Malargüe,
también se quedaron los poetas,
los artesanos, los silencios entre montañas,
los panes caseros
y creo que dejé mi asombro.
Entiendo que no hay que quedarse a ver
como cae el árbol talado,
entiendo que dos más dos a veces es tres,
entiendo que si se le aplica un menos al más
puede resultar una resta,
pero también entiendo que no se avanza
sumando restas.
Será que la ciudad no respira aire fresco
o será que acá no hay castillos de Piñeyra
pero si la casa, lo perros y algunas cosas más
se quedaron en Malargüe
es porque allá
los abrazos quedan en algo.
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