miércoles, 29 de diciembre de 2010

No hay derecho, ni derechos II.

Tres clavos en la muñeca izquierda
dos en la derecha,
siete estacas que le perforan
su grueso corazón.

Un pañuelo con
el  número setenta y siete
enroscándole el cuello,
los pies atados
a una estructura metálica.

Más que muerto
las picanas le cosen la carne,
las balas ya no saben
si ir o venir
si llegar o partir.

Con cascos endurecidos
con puñales afilados
con venas sin sangre
con gritos arrancados.
Derechos para torturar,
sin derechos para reivindicar
a la vida.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Algo.

Hay algo que limita este cuerpo
que de sangre caliente fue hecho
hay algo que incinera esta voz
que calla cada vez que te encuentro.

Es eso que agita las olas
algo que acrecienta el silencio
como la ruta mojada de llanto
que quema cuando cae de este cielo.
Las vendas que ciegan los ojos
y la vanidad que siempre desvela,
la cura de esta pesadilla
que es la ciencia perfecta.

Ruego que no amanezcas
en mis ojos, por si despiertas.