Ya no hay lugar donde esconderse
no hay palabras que puedan arreglar
los destrozos que causó un huracán.
Dicen que los vientos pegan en un lugar
y luego se van hacia otro,
también dicen que no está mal que las historias
tengan un final, mientras haya historias que contar.
Dicen tantas cosas…
No es fácil ser un relojito
cuando las heridas están abiertas,
no es fácil seguir cabalgando
cuando ya no es lo que era.
Y dónde carajo está la pared?
para golpearse la cabeza…
y dónde están los artistas?
esos que te pintan un barrio entero
en una muela.
Es imposible masticar el agua
como lo es volar sin alas,
cuando la aguja del reloj ya no camina
hay que empezar por mirar dónde están las pilas.
Hay tantos lugares sin explorar
como problemas sin resolver
no se puede saber lo que se tiene
cuando no se sabe lo que se quiere.
Ya no hay lugar donde esconderse
porque los escondites solo sirven para un rato.