Hasta dónde se fue tu aroma
que ya no lo siento en mi habitación.
He quedado hundido
en un abismo interminable.
Perturbado, acorralado,
diezmado, vulnerable.
Llegué a ser tu mirada,
adoquín de tu camino.
Llegué a rodear tu espalda
punto rojo en tu destino.
No me animo a contar
las veces que grité tu nombre,
no me animo a ver el cielo
quizás ya no me asombre.
Mañana, hoy será ayer
y puede que sea la última vez
que imagine mis manos en tu piel
que muera lo que supiste ser.