miércoles, 29 de diciembre de 2010

No hay derecho, ni derechos II.

Tres clavos en la muñeca izquierda
dos en la derecha,
siete estacas que le perforan
su grueso corazón.

Un pañuelo con
el  número setenta y siete
enroscándole el cuello,
los pies atados
a una estructura metálica.

Más que muerto
las picanas le cosen la carne,
las balas ya no saben
si ir o venir
si llegar o partir.

Con cascos endurecidos
con puñales afilados
con venas sin sangre
con gritos arrancados.
Derechos para torturar,
sin derechos para reivindicar
a la vida.

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